
domingo, 25 de mayo de 2008
conclusion
bueno como conclusion hemos la vida, sus teorias, y todo con respecto a platon
tambien hemos aprendido como eran sus ideolgias mediantes sus teorias y todo lo que le pensaba con respecto al hombre
apesar que tuvo muchas dificultades para aprovara sus teorias nadien lo hiso sacar de sus pensamiento
incluso asta el dia de hoy nos cuestionamos sobre sus pensamiento apesar que ay pergaminos que asta el dia de hoy son inconclusos para la vista de todos nosotros
tambien hemos aprendido como eran sus ideolgias mediantes sus teorias y todo lo que le pensaba con respecto al hombre
apesar que tuvo muchas dificultades para aprovara sus teorias nadien lo hiso sacar de sus pensamiento
incluso asta el dia de hoy nos cuestionamos sobre sus pensamiento apesar que ay pergaminos que asta el dia de hoy son inconclusos para la vista de todos nosotros
introducion
bueno en este trabajo hemos aprendido la diversas ideas que tenia platon sobre sus diferentes
teorias como por ejemplo:
de que el Estado ideal de Platón es el Estado Absoluto.
Podemos decir que Platón intenta con su "ciudad ideal" mostrar un modelo acorde con su doctrina política, y que su propuesta aristocrática es una clara reacción a la democracia de los sofistas.
ademas con las ideas de platon podemos descir que:
afirma que hay una dualidad ontológica y gnoseológica fundamental. Hay dos órdenes ontológicos diferentes por completo y por tanto, dos órdenes gnoseológicos también igualmente diferentes por completo: el kosmos noetós o mundo inteligible y el kosmos aisthetós o horatós o mundo visible o sensible.
con respecto a mito de la cavernaEl mundo sensible. Los hombres se encontraban encadenados mirando las sombras proyectadas de las cosas en la pared de una cueva incapaces de volver la vista.
Del mismo modo nos encontramos en este mundo mirando las sombras de las ideas, incapaces de dirigirnos directamente a las ideas prescindiendo de todo lo sensible.
buenos estos son uno de las muchas teorias de platon acontinucion les presentaremos sus ideas
sus teorias y todo lo que tenga que ver con las ideas y planteamientos de platon
teorias como por ejemplo:
de que el Estado ideal de Platón es el Estado Absoluto.
Podemos decir que Platón intenta con su "ciudad ideal" mostrar un modelo acorde con su doctrina política, y que su propuesta aristocrática es una clara reacción a la democracia de los sofistas.
ademas con las ideas de platon podemos descir que:
afirma que hay una dualidad ontológica y gnoseológica fundamental. Hay dos órdenes ontológicos diferentes por completo y por tanto, dos órdenes gnoseológicos también igualmente diferentes por completo: el kosmos noetós o mundo inteligible y el kosmos aisthetós o horatós o mundo visible o sensible.
con respecto a mito de la cavernaEl mundo sensible. Los hombres se encontraban encadenados mirando las sombras proyectadas de las cosas en la pared de una cueva incapaces de volver la vista.
Del mismo modo nos encontramos en este mundo mirando las sombras de las ideas, incapaces de dirigirnos directamente a las ideas prescindiendo de todo lo sensible.
buenos estos son uno de las muchas teorias de platon acontinucion les presentaremos sus ideas
sus teorias y todo lo que tenga que ver con las ideas y planteamientos de platon
el alma
Pese a que se inspira en las doctrinas de los pitagóricos y en el orfismo, Platón podría ser tenido por el fundador de la psicología racional. Cabe destacarse, no obstante, que su pensamiento se modifica considerablemente al respecto a través del tiempo y recurre con frecuencia a mitos y explicaciones simplemente probables. Platón pensaba pues, que descubrir cómo es el alma era una tarea divina y demasiado extensa. El hombre, lo único que podía aspirar es a hablar de semejanzas.La psicología desarrollada por Platón tiene una intencionalidad:esta se divide en tres:
División tripartita del alma :
El alma racional:
Inmortal, inteligente, de naturaleza "divina" y fisicamente ubicada en el cerebro.
El alma irrascible:
Mortal, fuente de pasiones nobles y situada físicamente en el torax
El alma apetitiva:
Mortal, fuente de pasiones innobles ubicada en el abdomen.
La teoría del alma también podría ser interpretada como dualista en el sentido que una parte de ella es inmortal y otra, ligada al cuerpo, es mortal.
División tripartita del alma :
El alma racional:
Inmortal, inteligente, de naturaleza "divina" y fisicamente ubicada en el cerebro.
El alma irrascible:
Mortal, fuente de pasiones nobles y situada físicamente en el torax
El alma apetitiva:
Mortal, fuente de pasiones innobles ubicada en el abdomen.
La teoría del alma también podría ser interpretada como dualista en el sentido que una parte de ella es inmortal y otra, ligada al cuerpo, es mortal.
el estado
La primera forma de organización social es la que se funda en el deseo. Calor, comida, techo. Necesidades que sólo pueden satisfacerse en colectivo. La primera liga social es, entonces, material. Son las necesidades las que nos empujan hacia la sociabilidad. Esta sociabilidad habrá de conformar grupos especializados en tareas de producción. El elemento central de este vínculo es la reciprocidad. Cada uno está destinado a trabajar para otros. Pero esta comunidad de satisfacción de necesidades está lejos de ser una comunidad virtuosa. Es, como dice Glaucón en el diálogo: una ciudad de cerdos. Así Platón recurre a los otros elementos de la mente humana: honor y razón.
Los hombres no están satisfechos cuando resuelven sus requerimientos físicos: requieren un aparato para su autodefensa. Así se constituye un cuerpo militar basado en la idea del honor. Se requiere un cuerpo especializado: soldados cuyo trabajo es la guerra y sólo la guerra. El soldado habrá de ser como un perro guardián que sea suave y gentil con sus amos y fiero contra los extraños. Es quien --en curiosa forma schmitteana-- distingue entre amigos y enemigos. Está vestido, pues, de atributos racionales para lograr la distinción. La razón del soldado es de un tipo especial. Se trata de lo que hoy llamaríamos conocimiento empírico, en base a experiencia, mezclado con valor y afecto por la comunidad. Los gobernantes habrán de ser igualmente un grupo especializado en el gobierno. El verdadero gobernante habrá de ser el filósofo. Y no todos pueden ser filósofos. Serán filósofos aquellos que puedan conocer la Idea o la esencia de la justicia, la belleza y la templanza para moldear el caracter de los ciudadanos de esa manera. Debe ser, pues, el conocedor auténtico de la Idea de Bien.
El Estado es el producto de la mente humana, cada aspecto del estado es el producto de un elemento de la mente. La síntesis del Estado de cada uno de sus factores espirituales no puede ser solamente un elemento económico o militar, sino también una organización racional tal y como se guía por la más alta razón que es posible para el hombre. El “rey-filósofo” no es una mera adición o inserción: él es el resultado lógico de todo el método por el que se creó el Estado.
Entonces tendremos que controlar a los cuentistas. Si la justicia ha de ser la inspiración del Estado, el sistema educativo será uno de los mecanismos para poderlo realizar. El otro instrumento sería el comunismo. Concentrémonos aquí en el sistema educativo de Platón. Con razón decía Jean Jacques Rousseau que La República era básicamente un tratado sobre la educación. El Estado, dice Barker debe ser una “institución educativa.” Si se trata de un producto de la mente, ¿qué puede ser más importante que su entrenamiento? Escribe Platón: “Déjame escribir las canciones de un país y no me importa quién haga las leyes.”
El arte se convierte así en un asunto eminentemente político. Por ello Platón critica severamente la organización social ateniense en donde la escuela es una institución privada, mientras que en Esparta se trata de una institución estatal. El educador es el auténtico legislador. Sócrates el más grande de los estadistas. El carácter educativo del estado nos muestra otro elemento de la concepción política clásica: El estado no es una barrera, ni un mal necesario. El Estado tiene una función esencialmente positiva. Hace, construye, fomenta más de lo que controla o prohibe. No es fuerza sino espíritu. La instrucción deberá llevar siempre un mensaje moral que enseñe a los ciudadanos el amor a su ciudad y el sentido de la justicia. Por ello es necesario censurar los contenidos de las artes que podrían pervertir el alma humana. Y es que, si el Estado es una institución educativa es, a fin de cuentas, una máquina de censura. Incluso en la visión espiritualista del estado observamos el elemento de la coación como esencia de lo político. Si los poderes del estado son espirituales, el Estado detentará el monopolio de la ideología legítima. El Estado es censor o perdería su rango ético; en el fondo dejaría de ser. María Zambrano, ella misma poeta y filósofa, ha discurrido sobre este aspecto de la filosofía platónica. Poeta y filósofo son dos mitades del hombre, dice.
No se encuentra el hombre entero en la filosofía; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía. En la poesía encontramos directamente al hombre conceto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal, en su querer ser. La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método.
En Platón se observa la lucha entre estas dos mitades con el mayor vigor. Y pierde la poesía. Se inaugura con ello, dice la poeta la “vida azarosa y como al margen de la ley de la poesía, su caminar por estrechos senderos, su andar errabundo y a ratos extraviado, su locura creciente, su maldición.”
Los hombres no están satisfechos cuando resuelven sus requerimientos físicos: requieren un aparato para su autodefensa. Así se constituye un cuerpo militar basado en la idea del honor. Se requiere un cuerpo especializado: soldados cuyo trabajo es la guerra y sólo la guerra. El soldado habrá de ser como un perro guardián que sea suave y gentil con sus amos y fiero contra los extraños. Es quien --en curiosa forma schmitteana-- distingue entre amigos y enemigos. Está vestido, pues, de atributos racionales para lograr la distinción. La razón del soldado es de un tipo especial. Se trata de lo que hoy llamaríamos conocimiento empírico, en base a experiencia, mezclado con valor y afecto por la comunidad. Los gobernantes habrán de ser igualmente un grupo especializado en el gobierno. El verdadero gobernante habrá de ser el filósofo. Y no todos pueden ser filósofos. Serán filósofos aquellos que puedan conocer la Idea o la esencia de la justicia, la belleza y la templanza para moldear el caracter de los ciudadanos de esa manera. Debe ser, pues, el conocedor auténtico de la Idea de Bien.
El Estado es el producto de la mente humana, cada aspecto del estado es el producto de un elemento de la mente. La síntesis del Estado de cada uno de sus factores espirituales no puede ser solamente un elemento económico o militar, sino también una organización racional tal y como se guía por la más alta razón que es posible para el hombre. El “rey-filósofo” no es una mera adición o inserción: él es el resultado lógico de todo el método por el que se creó el Estado.
Entonces tendremos que controlar a los cuentistas. Si la justicia ha de ser la inspiración del Estado, el sistema educativo será uno de los mecanismos para poderlo realizar. El otro instrumento sería el comunismo. Concentrémonos aquí en el sistema educativo de Platón. Con razón decía Jean Jacques Rousseau que La República era básicamente un tratado sobre la educación. El Estado, dice Barker debe ser una “institución educativa.” Si se trata de un producto de la mente, ¿qué puede ser más importante que su entrenamiento? Escribe Platón: “Déjame escribir las canciones de un país y no me importa quién haga las leyes.”
El arte se convierte así en un asunto eminentemente político. Por ello Platón critica severamente la organización social ateniense en donde la escuela es una institución privada, mientras que en Esparta se trata de una institución estatal. El educador es el auténtico legislador. Sócrates el más grande de los estadistas. El carácter educativo del estado nos muestra otro elemento de la concepción política clásica: El estado no es una barrera, ni un mal necesario. El Estado tiene una función esencialmente positiva. Hace, construye, fomenta más de lo que controla o prohibe. No es fuerza sino espíritu. La instrucción deberá llevar siempre un mensaje moral que enseñe a los ciudadanos el amor a su ciudad y el sentido de la justicia. Por ello es necesario censurar los contenidos de las artes que podrían pervertir el alma humana. Y es que, si el Estado es una institución educativa es, a fin de cuentas, una máquina de censura. Incluso en la visión espiritualista del estado observamos el elemento de la coación como esencia de lo político. Si los poderes del estado son espirituales, el Estado detentará el monopolio de la ideología legítima. El Estado es censor o perdería su rango ético; en el fondo dejaría de ser. María Zambrano, ella misma poeta y filósofa, ha discurrido sobre este aspecto de la filosofía platónica. Poeta y filósofo son dos mitades del hombre, dice.
No se encuentra el hombre entero en la filosofía; no se encuentra la totalidad de lo humano en la poesía. En la poesía encontramos directamente al hombre conceto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal, en su querer ser. La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método.
En Platón se observa la lucha entre estas dos mitades con el mayor vigor. Y pierde la poesía. Se inaugura con ello, dice la poeta la “vida azarosa y como al margen de la ley de la poesía, su caminar por estrechos senderos, su andar errabundo y a ratos extraviado, su locura creciente, su maldición.”
el mito de la caverna
El mito de la caverna describe a personas encadenadas en la parte más profunda de una caverna. Atados de cara a la pared, su visión está limitada y por lo tanto no pueden distinguir a nadie. Lo único que se ve es la pared de la caverna sobre la que se reflejan modelos o estatuas de animales y objetos que pasan delante de una gran hoguera resplandeciente. Uno de los individuos huye y sale a la luz del día. Con la ayuda del Sol, esta persona ve por primera vez el mundo real y regresa a la caverna diciendo que las únicas cosas que han visto hasta ese momento son sombras y apariencias y que el mundo real les espera en el exterior si quieren liberarse de sus ataduras. El mundo de sombras de la caverna simboliza para Platón el mundo físico de las apariencias. La escapada al mundo soleado que se encuentra en el exterior de la caverna simboliza la transición hacia el mundo real, el universo de la existencia plena y perfecta, que es el objeto propio del conocimiento.
teoria del conocimiento
La teoría de las ideas de Platón y su teoría del conocimiento están tan interrelacionadas que deben ser tratadas de forma conjunta. Influido por Sócrates, Platón estaba persuadido de que el conocimiento se puede alcanzar. También estaba convencido de dos características esenciales del conocimiento. Primera, el conocimiento debe ser certero e infalible. Segunda, el conocimiento debe tener como objeto lo que es en verdad real, en contraste con lo que lo es sólo en apariencia. Ya que para Platón lo que es real tiene que ser fijo, permanente e inmutable, identificó lo real con la esfera ideal de la existencia en oposición al mundo físico del devenir. Una consecuencia de este planteamiento fue su rechazo del empirismo, la afirmación de que todo conocimiento se deriva de la experiencia. Pensaba que las proposiciones derivadas de la experiencia tienen, a lo sumo, un grado de probabilidad. No son ciertas. Más aun, los objetos de la experiencia son fenómenos cambiantes del mundo físico, por lo tanto los objetos de la experiencia no son objetos propios del conocimiento.
La teoría del conocimiento de Platón quedó expuesta principalmente en La República, en concreto en su discusión sobre la imagen de la línea divisible y el mito de la caverna. En la primera, Platón distingue entre dos niveles de saber: opinión y conocimiento. Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión. Algunas de estas opiniones están bien fundamentadas y otras no, pero ninguna de ellas debe ser entendida como conocimiento verdadero. El punto más alto del saber es el conocimiento, porque concierne a la razón en vez de a la experiencia. La razón, utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o sustancias que constituyen el mundo real.
La teoría del conocimiento de Platón quedó expuesta principalmente en La República, en concreto en su discusión sobre la imagen de la línea divisible y el mito de la caverna. En la primera, Platón distingue entre dos niveles de saber: opinión y conocimiento. Las declaraciones o afirmaciones sobre el mundo físico o visible, incluyendo las observaciones y proposiciones de la ciencia, son sólo opinión. Algunas de estas opiniones están bien fundamentadas y otras no, pero ninguna de ellas debe ser entendida como conocimiento verdadero. El punto más alto del saber es el conocimiento, porque concierne a la razón en vez de a la experiencia. La razón, utilizada de la forma debida, conduce a ideas que son ciertas y los objetos de esas ideas racionales son los universales verdaderos, las formas eternas o sustancias que constituyen el mundo real.
las ideas
La teoría de las Ideas representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento. No se encuentra formulada como tal en ninguna de sus obras, sino tratada, desde diferentes aspectos, en varias de sus obras de madurez como "La República", "Fedón" y "Fedro". Por lo general se considera que la teoría de las Ideas es propiamente una teoría platónica, pese a que varios estudiosos de Platón, como Burnet o Taylor, hayan defendido la tesis de que Platón la había tomado directamente de Sócrates. Los estudios de D. Ross, entre otros, han puesto de manifiesto las insuficiencias de dicha atribución, apoyando así la interpretación más generalmente aceptada.
La formulación tradicional
Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características de ser inmaterial, eterna, (ingenerada e indestructible, pues), siendo, por lo tanto,ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.
La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o "cosas", hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o "episteme", mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o "doxa". De la forma en que Platón se refiere a las Ideas en varias de sus obras como en el "Fedón" (el alma contempla, antes de su unión con el cuerpo, las Ideas) o en el "Timeo" (el Demiurgo modela la materia ateniéndose al modelo de las Ideas), así como de la afirmación aristotélica en la "Metafísica" según la cual Platón "separó" las Ideas de las cosas, suele formar parte de esta presentación tradicional de la teoría de las Ideas la afirmación de la separación ("khorismós") entre lo sensible y lo inteligible como una característica propia de ella.
El dualismo sensible/inteligible
Una de las primeras consecuencias que se ha extraído de esta presentación tradicional de la teoría de las Ideas es, pues, la "separación" entre la realidad inteligible, llamada también mundo inteligible ("kósmos noetós") y la realidad sensible o mundo visible ("kósmos horatós"), que aboca a la filosofía platónica a un dualismo que será fuente de numerosos problemas para el mantenimiento de la teoría, y que Aristóteles señalará como uno de los obstáculos fundamentales para su aceptación.
Lo inteligible
En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las "esencias" de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o "esencias" subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento, y en cuanto tales gozan de unas características similares a las del ser parmenídeo. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales. Y sin embargo Platón insiste en que son entidades que tienen una existencia real e independiente tanto del sujeto que las piensa como del objeto del que son esencia, dotándolas así de un carácter trascendente. Además, las Ideas son el modelo o el arquetipo de las cosas, por lo que la realidad sensible es el resultado de la copia o imitación de las Ideas. Para los filósofos pluralistas la relación existente entre el ser y el mundo tal como nosotros lo percibimos era el producto de la mezcla y de la separación de los elementos originarios (los cuatro elementos de Empédocles, las semillas de Anaxágoras o los átomos de Demócrito); también Platón deberá explicar cuál es la relación entre ese ser inmutable y la realidad sometida al cambio, es decir entre las Ideas y las cosas. Esa relación es explicada como imitación o como participación: las cosas imitan a las Ideas, o participan de las Ideas.
Lo sensible
Por su parte la realidad sensible se caracteriza por estar sometida al cambio, a la movilidad, a la generación y a la corrupción. El llamado problema del cambio conduce a Platón a buscar una solución que guarda paralelismos importantes con la propuesta por los filósofos pluralistas: siguiendo a Parménides hay que reconocer la necesaria inmutabilidad del ser, pero el mundo sensible no se puede ver reducido a una mera ilusión. Aunque su grado de realidad no pueda compararse al de las Ideas ha de tener alguna consistencia, y no puede ser asimilado simplemente a la nada. Es dudoso que podamos atribuir a Platón la intención de degradar la realidad sensible hasta el punto de considerarla una mera ilusión. La teoría de las Ideas pretende solucionar, entre otros, el problema de la unidad en la diversidad, y explicar de qué forma un elemento común a todos los objetos de la misma clase, su esencia, puede ser real; parece claro que la afirmación de la realidad de las Ideas no puede pasar por la negación de toda realidad a las cosas.
La formulación tradicional
Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características de ser inmaterial, eterna, (ingenerada e indestructible, pues), siendo, por lo tanto,ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.
La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o "cosas", hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o "episteme", mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o "doxa". De la forma en que Platón se refiere a las Ideas en varias de sus obras como en el "Fedón" (el alma contempla, antes de su unión con el cuerpo, las Ideas) o en el "Timeo" (el Demiurgo modela la materia ateniéndose al modelo de las Ideas), así como de la afirmación aristotélica en la "Metafísica" según la cual Platón "separó" las Ideas de las cosas, suele formar parte de esta presentación tradicional de la teoría de las Ideas la afirmación de la separación ("khorismós") entre lo sensible y lo inteligible como una característica propia de ella.
El dualismo sensible/inteligible
Una de las primeras consecuencias que se ha extraído de esta presentación tradicional de la teoría de las Ideas es, pues, la "separación" entre la realidad inteligible, llamada también mundo inteligible ("kósmos noetós") y la realidad sensible o mundo visible ("kósmos horatós"), que aboca a la filosofía platónica a un dualismo que será fuente de numerosos problemas para el mantenimiento de la teoría, y que Aristóteles señalará como uno de los obstáculos fundamentales para su aceptación.
Lo inteligible
En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las "esencias" de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o "esencias" subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento, y en cuanto tales gozan de unas características similares a las del ser parmenídeo. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales. Y sin embargo Platón insiste en que son entidades que tienen una existencia real e independiente tanto del sujeto que las piensa como del objeto del que son esencia, dotándolas así de un carácter trascendente. Además, las Ideas son el modelo o el arquetipo de las cosas, por lo que la realidad sensible es el resultado de la copia o imitación de las Ideas. Para los filósofos pluralistas la relación existente entre el ser y el mundo tal como nosotros lo percibimos era el producto de la mezcla y de la separación de los elementos originarios (los cuatro elementos de Empédocles, las semillas de Anaxágoras o los átomos de Demócrito); también Platón deberá explicar cuál es la relación entre ese ser inmutable y la realidad sometida al cambio, es decir entre las Ideas y las cosas. Esa relación es explicada como imitación o como participación: las cosas imitan a las Ideas, o participan de las Ideas.
Lo sensible
Por su parte la realidad sensible se caracteriza por estar sometida al cambio, a la movilidad, a la generación y a la corrupción. El llamado problema del cambio conduce a Platón a buscar una solución que guarda paralelismos importantes con la propuesta por los filósofos pluralistas: siguiendo a Parménides hay que reconocer la necesaria inmutabilidad del ser, pero el mundo sensible no se puede ver reducido a una mera ilusión. Aunque su grado de realidad no pueda compararse al de las Ideas ha de tener alguna consistencia, y no puede ser asimilado simplemente a la nada. Es dudoso que podamos atribuir a Platón la intención de degradar la realidad sensible hasta el punto de considerarla una mera ilusión. La teoría de las Ideas pretende solucionar, entre otros, el problema de la unidad en la diversidad, y explicar de qué forma un elemento común a todos los objetos de la misma clase, su esencia, puede ser real; parece claro que la afirmación de la realidad de las Ideas no puede pasar por la negación de toda realidad a las cosas.
biografia de platon
Platón, que realmente se llamaba Aristocles Podros, y cuyo seudónimo Platón significa el de la espalda ancha, era hijo de una familia que pertenecía a la aristocracia ateniense, concretamente a la familia denominada Glaucón. Su nacimiento habría ocurrido en el séptimo día del mes Targelión, equivalente a nuestro actual 7 de mayo. Su padre se llamaba Ariston, descendiente de Codro, último Rey de Atenas, y su madre Perictione, descendiente del legislador Solón, prima de Critias. Durante su juventud vivió las consecuencias de la guerra del Peloponeso. A los 21 años pasó a formar parte del círculo de Sócrates, el cual produjo un gran cambio en sus orientaciones filosóficas. Tras la muerte de Sócrates en el 399 adC, Platón se refugió en Megara durante un breve espacio de tiempo, donde comenzó a escribir sus diálogos filosóficos.
Sus conocimientos y habilidades eran tales que los griegos lo consideraban como hijo de Apolo y decían que en su infancia las abejas habían anidado en sus labios como profecía de las palabras melosas que salían de ellos.
Platón fue discípulo de Sócrates en su juventud y de acuerdo a sus propias palabras, estuvo presente durante su juicio, pero no en su ejecución. El trato que Atenas dio a Sócrates afectó profundamente a Platón y mucho de sus primeros trabajos registran la memoria de su maestro. Se dice que muchos de sus escritos sobre la ética estaban dirigidos a evitar que injusticias como la sufrida por Sócrates volvieran a ocurrir. Después de la muerte de Sócrates, Platón viajó extensamente por Italia, Sicilia, Egipto y Cirene en busca de conocimientos.
En el 396 adC emprendió un viaje de diez años por Egipto y diferentes lugares de África e Italia. En Cirene conoció a Aristipo y al matemático Teodoro. En Magna Grecia se hizo amigo de Arquites de Tarento y conoció las ideas de los seguidores de Parménides.
En el 388 adC viajó a Sicilia y en Siracusa, donde quiso influir en la política de Dionisio I y aprendió mucho de las formas de gobierno que plasmaría después en La República (en griego politeia que significa ciudadanía o forma de gobierno). Sus manifestaciones políticas, que en algunos casos eran irreverentes con la clase dominante, lo llevaron a prisión. De regreso a Grecia, su barco se detiene en Egina, que estaba en guerra contra Atenas, en donde él es vendido como esclavo, sin embargo Anníceris de Círene reconoció a Platón en la venta de esclavos y le compró para devolverle la libertad.
En el 361 adC, tras recobrar su libertad, Platón compró una finca en las afueras de Atenas, donde fundó un centro especializado en la actividad filosófica y cultural, al cual llamó Academia. El nombre procede de que en dicha finca existía un templo dedicado al antiguo héroe llamado Academo y dicha academia funcionó ininterrumpidamente hasta su clausura por Justiniano I en el 529 dc, pues veía en esta una amenaza para la propagación del cristianismo. Muchos filósofos e intelectuales estudiaron en esta academia, incluyendo a Aristóteles.
Platón también recibió influencias de otros filósofos, como Pitágoras, cuyas nociones de armonía numérica se hacen eco en la noción de Platón sobre las Formas; también Anaxágoras, quien enseñó a Sócrates y que afirmaba que la inteligencia o la razón penetra o llena todo; y Parménides, que argüía acerca de la unidad de todas las cosas y quien influyó sobre el concepto de Platón acerca del alma.
Platón murió en el 347 adC, dedicándose en sus últimos años de vida a impartir enseñanzas en la academia de su ciudad natal.
Sus conocimientos y habilidades eran tales que los griegos lo consideraban como hijo de Apolo y decían que en su infancia las abejas habían anidado en sus labios como profecía de las palabras melosas que salían de ellos.
Platón fue discípulo de Sócrates en su juventud y de acuerdo a sus propias palabras, estuvo presente durante su juicio, pero no en su ejecución. El trato que Atenas dio a Sócrates afectó profundamente a Platón y mucho de sus primeros trabajos registran la memoria de su maestro. Se dice que muchos de sus escritos sobre la ética estaban dirigidos a evitar que injusticias como la sufrida por Sócrates volvieran a ocurrir. Después de la muerte de Sócrates, Platón viajó extensamente por Italia, Sicilia, Egipto y Cirene en busca de conocimientos.
En el 396 adC emprendió un viaje de diez años por Egipto y diferentes lugares de África e Italia. En Cirene conoció a Aristipo y al matemático Teodoro. En Magna Grecia se hizo amigo de Arquites de Tarento y conoció las ideas de los seguidores de Parménides.
En el 388 adC viajó a Sicilia y en Siracusa, donde quiso influir en la política de Dionisio I y aprendió mucho de las formas de gobierno que plasmaría después en La República (en griego politeia que significa ciudadanía o forma de gobierno). Sus manifestaciones políticas, que en algunos casos eran irreverentes con la clase dominante, lo llevaron a prisión. De regreso a Grecia, su barco se detiene en Egina, que estaba en guerra contra Atenas, en donde él es vendido como esclavo, sin embargo Anníceris de Círene reconoció a Platón en la venta de esclavos y le compró para devolverle la libertad.
En el 361 adC, tras recobrar su libertad, Platón compró una finca en las afueras de Atenas, donde fundó un centro especializado en la actividad filosófica y cultural, al cual llamó Academia. El nombre procede de que en dicha finca existía un templo dedicado al antiguo héroe llamado Academo y dicha academia funcionó ininterrumpidamente hasta su clausura por Justiniano I en el 529 dc, pues veía en esta una amenaza para la propagación del cristianismo. Muchos filósofos e intelectuales estudiaron en esta academia, incluyendo a Aristóteles.
Platón también recibió influencias de otros filósofos, como Pitágoras, cuyas nociones de armonía numérica se hacen eco en la noción de Platón sobre las Formas; también Anaxágoras, quien enseñó a Sócrates y que afirmaba que la inteligencia o la razón penetra o llena todo; y Parménides, que argüía acerca de la unidad de todas las cosas y quien influyó sobre el concepto de Platón acerca del alma.
Platón murió en el 347 adC, dedicándose en sus últimos años de vida a impartir enseñanzas en la academia de su ciudad natal.
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